

Esta semana me gustaría hablar de economía. Hace año y medio estalló la burbuja financiera y en esta sección aun no le habíamos prestado atención. Aunque lo peor de la crisis a nivel mundial parece haber quedado atrás, todavía se siguen sufriendo las consecuencias, sobre todo en países como España. Por ello voy a realizar un breve esbozo de cómo está la situación actualmente haciendo hincapié en nuestra economía.
La crisis financiera afectó principalmente a los bancos debido a todos los activos tóxicos que acumulaban en los balances, de ahí la necesidad de consolidar sus balances con ampliaciones de capital. En los EEUU el proceso de recapitalización ha sido más amplio que en Europa por lo que durante el año en curso asistiremos a nuevas ampliaciones de capital en la zona euro. En el caso español se ha perdido ya mucho tiempo y la reordenación del sistema bancario (principalmente Cajas, que son las que más lo necesitan) no llega. Cuanto más tarden en limpiarse los balances de las entidades
financieras, más tardará en fluir el crédito a la economía real y más se prolongará la crisis.
Las primeras medidas que se tomaron cuando se tuvo constancia de la crisis fueron como casi siempre: el recorte de los tipos de interés y el aumento del gasto público. Mientras no haya riesgos inflacionistas la política monetaria podrá seguir siendo expansiva pero no se puede mantener un nivel elevado de gasto público durante mucho tiempo por ello el recorte de los déficit públicos será generalizado en las principales economías durante los próximos años.
La segunda consecuencia de aumentar el gasto público es que hay que financiarlo y para ello los estados han de emitir deuda pública. Por ello el centro de atención de los inversores se ha desplazado desde los balances de las entidades financieras a los balances de los Estados. Si por una parte se incrementan los gastos y por la otra disminuyen los ingresos, las cuentas al final no salen y los que prestan el dinero al erario público exigen mayores tipos de interés debido a que el riesgo de impago es ahora mayor. Las agencias de calificación de riesgos así lo reflejan al rebajar los ratings de algunos países periféricos de la zona euro.
Con todo, el crecimiento económico a nivel global recupera tasas positivas aunque
moderadas. Para que se produzcan cifras sostenibles de crecimiento económico el sector privado tendrá que tomar el relevo al sector público y para ello deberá fluir el crédito a las empresas y particulares. Sí, es cierto, los bancos no están por la labor de conceder préstamos hasta que no tengan unos balances equilibrados y sólidos. Este es el círculo vicioso en el que la economía se encuentra.
Otra de las variables económicas a seguir es el empleo. En la mayoría de los países desarrollados ya se ha tocado fondo, no así en España, donde el paro continuará creciendo algún trimestre más. Y es que la economía española sólo es capaz de crear empleo cuando crece a tasas superiores al 2% y ahora todavía estamos lejos de alcanzar estos niveles.
En conclusión, después de los excesos de años pasados la economía mundíal vive momentos de crisis aunque debemos alegrarnos pues se ha podido evitar la depresión. En el caso español el ajuste se ha producido en el empleo con unas cifras de paro alarmantes. Hubiera sido mejor que el ajuste se hubiese producido en precios como en los mercados bursátiles pero la inflexibilidad del mercado laboral en cuanto a salarios hace dificil, si no imposible, que se rebajen los salarios en momentos de crisis.
En posteriores artículos comentaremos algo sobre la situación bursátil.