martes, 16 de febrero de 2010

Las bases moleculares de la cognición


El cerebro adulto de un ser humano pesa alrededor de 1.500 gramos y en su interior hay por término medio unos cien mil millones de neuronas. En el cerebro es donde se producen todos los procesos mentales; las neuronas, son las células encargadas de recibir la información recogida a través de los sentidos, procesarla y transmitirla. La conducta humana tiene su comienzo en las acciones de las neuronas y son éstas las que nos permiten aprender, recordar y tomar decisiones.
También influyen en el proceso de aprendizaje los neurotransmisores, sustancias químicas que transmiten información de una neurona a otra. Mediante la estimulación de estos sistemas químicos podemos influir en el comportamiento de las neuronas, facilitando el aprendizaje o induciendo el olvido.

Todos los estudios científicos que se realizan sobre el cerebro se basan en dos ideas principalmente:
- Las funciones biológicas o químicas del cerebro pueden explicar el comportamiento humano., y
- el cerebro funciona de forma holística, todos su elementos constituyen entes en coordinación, aunque haya algunas partes especializadas en tareas concretas.
La consecuencia es clara: ¡La combinación de moléculas químicas es la base de todas nuestras capacidades y de nuestra personalidad!
¿Significa ello que nuestro comportamiento está determinado genéticamente? En gran parte, nuestro bagaje genético es el responsable de nuestra conducta ya que en los genes están codificadas las instrucciones precisas para crear la estructura física y química sobre la que desarrollamos nuestra conducta. Pero en este sentido, es importante tener en cuenta dos importantes hechos que muestran la gran versatilidad y plasticidad que tiene el cerebro y es que tanto las experiencias pasadas, sobre todo las más traumáticas, como también los propios pensamientos pueden moldear la arquitectura de nuestro órgano rector.

El siguiente punto es una consecuencia lógica de lo anteriormente expuesto: si la base de nuestro comportamiento descansa en los principios de la química entonces podemos utilizar determinadas sustancias para potenciar las facultades mentales. Esto no es nada nuevo, pues desde la antigüedad ya se vienen utilizando toda una serie de sustancias para inducir determinados comportamientos: desde estimulantes como la cafeína o depresores del sistema nervioso como el alcohol pasando por toda una serie de drogas naturales como sintéticas. La idea de potenciar las funciones mentales mediante la ingestión de una píldora que mejore la atención, la memoria o la capacidad de planificación es ya una realidad y lo único que es aún materia de debate es si hay secuelas perniciosas a medio y largo plazo. Una era de refuerzo mental ha llegado ya. El Ritalin o el modafinilo tomarán la alternativa al café si lo que se precisa es pasar toda la noche en vela. Además estos fármacos no se limitan a inducir la vigilia, como la cafeína, sino que proporcionan además lucidez mental y la agudeza necesaria para absorber todos los matices.