La entradita de hoy viene a cuento de lo pesadas que están últimamente las compañías telefónicas con sus notificaciones, de la habitual inclemencia y el morro que le echan a la hora de subir tarifas, de la impotencia que nos hacen sentir y de lo que deben aguantar a veces los pobres teleoperadores de atención al público cuando escupimos nuestros mosqueos.
¿No habéis notado el aumento de mensajitos informativos? Si es para aprovechar el filón de la crisis o para aprovechar la supuesta alteración primaveral, no sé. Reconozco que lo que más fastidia es que, tras oír el sonidito familiar que precede al sms en el móvil de cada cual, no se lean más que ilusas promesas para hacernos millonarios o estúpidas ofertas que, po

r lo general, no nos benefician a los usuarios. En su lugar, querrías encontrar alegres noticias económicas o, en su defecto, palabritas o palabrejas de algún@ amig@ o de esa persona que te hace tilín. Cuando oyes la musiquita mensajeril, te alegras por segundos. Hasta que compruebas que se trata de tu compañía que amablemente te recuerda tu número favorito que no es el que tú creíste haber cambiado hace dos semanas (llevas haciendo uso de él como tal) y de lo rentable que resulta utilizarlo. Te cabreas e, inmediatamente, llamas al nº de atención al cliente dispuesto a ponerlos a escurrir. Y te toca escuchar una retaíla de promociones y disfrutar de la atención “personalizada” del contestador automático que con suerte te entiende a la primera y sólo te hace esperar unos cinco minutos más hasta pasarte con el “comercial adecuado”. Finalmente, te atiende un mandadillo -¡por favor, que no sea novato!- que no hace más que seguir estrictas instrucciones y que va a ser el que reciba el impacto de nuestros monumentales cabreos. ¿Sabíais que pueden penalizarles si tu consulta pasa del límite temporal establecido?¿y que deben ser correctos y mantener el tipo a pesar de los insultos de los mosqueados clientes (sólo si estos se exceden, se les da la opción de hacer caer la línea)? Pero bueno, más que hablar de las penurias de los currantes (aquí, el que más y el que menos lo es) me apetecía compartir risas con algunas anécdotas divertidas que me cuenta el Manu sobre el tema. Y es que algunos clientes le cuentan intimidades como que su novio y ella “conviven juntos”(y no va a ser separados evidentemente) o que viajan a las Canarias y quieren saber si la tarifa que le van a cobrar es nacional o internacional. Otros, que están en un garaje y a punto de “perder la compostura”. Los hay que “hacen un incisivo” para hablar de sus problemas ocasionados por los “emeneneeses” y los “blu tun”, expresar sus deseos de realizar ajustes en el “runin” o en el “gipiese” así como consultas sobre los “cobros reveníos”-el operador pone el silencio para soltar una carcajada y exclamar en voz alta “sí, sí, y también el cobro recomío”ja,ja..- Por otro lado está, lo que según el “padecer de algunos” (y no su parecer) y la diferencia de opiniones les ocurre, “sin encambio”, a los que deciden hacer “caso sumiso” a los consejos del operador e insisten en que les envíe inmediatamente un terminal ese domingo por la mañana porque el suyo se les ha estropeado.
Esto es, se ven en la obligación de guardar silencio ante la propuesta del desesperado comercial que les solicita “un número de teléfono para enviarle el móvil inmediatamente por fax”. Por último, están los que se ponen “hechos un obelisco” y amenazan con hacerles una “presentación en los juzgados” (que no será muy favorable seguro). En fin, no perdamos la “cobertura” nosotros y entendamos que los que dan la cara por la caradura de nuestras compañías telefónicas, no pueden hacer todo lo que nos gustaría. Que estéis bien..
Firmado; Elíshabá