martes, 22 de diciembre de 2009


Hoy me gustaría hablar de las fiestas que celebraremos estos días, por eso he decidido bucear un poco en Internet y averiguar si es cierto lo que se cuenta sobre el origen pagano de la Navidad. Es bien sabido que la Iglesia cristiana en su afán de supervivencia, como cualquier otra institución, intentó sustituir costumbres paganas por otras cristianas e incluso las deidades preexistentes con los santos o vírgenes cristianas. Así en el siglo V la Iglesia Católica Romana instituyó la Navidad el 25 de diciembre, para sustituir la antigua fiesta pagana romana en la que se celebraba el nacimiento del dios sol. El 25 de diciembre era la fecha erróneamente asignada para el solsticio de invierno en el calendario juliano.

Esta celebración pagana fue incluida dentro de las festividades romanas en su constante afán de sincretismo religioso. Los romanos adoptaron esta costumbre de los cultos paganos de los babilónicos que aproximadamente 2600 años a.C. Ya celebraban este tipo de ritos. La leyenda babilónica habla de una reina, Semiramis, en cuyo vientre crecía su hijo, Tammuz, concebido virginalmente. Tammuz era la encarnación del dios sol (para los egipcios Ra y para los caldeos Baal) y su alumbramiento se celebraba con fiestas, orgías y en particular se adornaban árboles con cerezas rojas y bolas brillantes en representación del sol. El árbol era una parte importante de los ritos pues la leyenda cuenta que de un tronco muerto que representaba a Nimrod, el esposo fallecido de la reina Semiramis, surgió en una sola noche un árbol verde. El árbol se convirtió en el símbolo de la reencarnación de Nimrod en la persona de su hijo Tammuz. La idea se propagó y se desarrolló tanto que muchas naciones tienen sus propias leyendas de árboles sagrados como los egipcios, los romanos o los escandinavos. Y al igual que otros ritos paganos, fueron absorbidos por el cristianismo. También se fue popularizando el culto a la madre y al hijo elevando a ambos a la categoría de divinidades. A Semiramis la llamaron la reina del cielo y fue adoptando diferentes nombres: Astarot, Diana, Isis, Astarte y a su hijo Tammuz se le llegó a conocer como Baal o Saturno para los romanos.


No cabe duda que el paganismo de Babilonia trascendió sus fronteras, asentándose con fuerza en el politeísmo del imperio romano donde esta festividad iba acompañada de orgías, desenfrenos y una gran inclinación hacia el valor de la amistad, lo cual se demostraba con intercambio de regalos. El centro de todo, era recordar y celebrar el nacimiento de la divinidad solar cuya concepción se había realizado en la matriz virgen de la reina de los cielos. Esta fiesta era la más vil, inmoral y degenerada de cuantas había en Roma; las restricciones de la ley eran puestas a un lado durante las celebraciones. Fue de esta misma fiesta romana de la que se tomó la celebración del nacimiento de Cristo y que pasó a la Iglesia Católica Romana hasta el presente.
¡ FELIZ SOLSTICIO DE INVIERNO A TODOS !

CRONICA DEL PARTIDO

BARCO MUCHACHUI

MU MU MUCHACHUI