martes, 11 de mayo de 2010


EL CALZÓN INCÓMODO
2007; cuartos de final del U.S. Open de EEUU; Novak Djokovic elimina a Carlos Moyá y tras los saludos protocolarios monta el show: Se arremanga la camiseta; pequeño sprint hasta la línea de fondo; se agacha para tocarse los cordones de las zapatillas y estirarse los calcetines; se incorpora y comienza a acomodarse los calzoncillos con cierta sorna incluida; y tras hacer un saque con el gesto fruncido, suelta un ¡vamos! a la vez que pega un salto y dobla el brazo sacando bíceps. Todo los espectadores presentes estallan en carcajadas reconociendo en los gestos burlones del serbio el ritual que una y otra vez lleva a cabo Nadal.
No es el único tenista que sigue un rígido ceremonial ni tampoco el único al que Djokovic ha parodiado.
Podéis verlo en este link:
http://www.youtube.com/watch?v=xYA_7RUSarU&feature=player_embedded
En todos los deportes, sobre todo en la alta competición si se trata de conseguir un desempeño óptimo los jugadores, atletas o gimnastas recurren a estas técnicas para alcanzar un adecuado nivel de concentración. La mera repetición de un ritual entrenado consigue centrar la atención en la tarea a realizar disminuyendo la tensión. Se trata fijar la mente en el “aquí y ahora” alejando cualquier tipo de pensamiento sobre el pasado o el futuro que pueda distraernos y evitar una ejecución óptima. Los rituales son más efectivos si los acompañamos de mensajes positivos que nos motiven y de visualizaciones.

Nadal destaca por su potencia física y por su técnica pero lo que de verdad le hace sobresalir sobre la mayoría de oponentes es su fortaleza mental. Es muy difícil ver a Nadal “fuera de un partido” si no es por problemas físicos. Cuando acaba un punto ganador siempre lo refuerza mediante gestos o con su famoso “vamos”, ello le permite incrementar su confianza. Después se toma todo el tiempo que le permite el reglamento, e incluso más, para concentrarse en el resto o en el servicio y visualiza mentalmente el saque que quiere hacer siguiendo el programa previamente planificado.
La principal diferencia con el resto de tensitas es que Nadal es el mejor gestionando las dificultades. La mayoría de los tenistas, incluso entre los top ten, disminuyen su rendimiento si se encuentran por debajo en el marcador; algunos empiezan a cabrearse consigo mismos, insultándose sin ningún pudor en voz alta; la emprenden a golpes con la raqueta; discuten cualquier decisión arbitral etc, con lo que se van del partido y en estas circunstancias es difícil reponerse ya que el estrés no se puede eliminar ipso facto. En estas circunstancias es cuando el carácter de Nadal sobresale ya que es muy difícil sacarle del partido. Si falla algún punto, no suele recriminárselo a sí mismo, acepta el error y mentalmente visualiza el golpe errado de manera correcta acompañando la ejecución mental con la raqueta. Si los errores se suceden es hora de repasar el plan y comprobar si se está haciendo todo cómo se planificó. En alguna ocasión se ha podido ver como Nadal tenía escrito en sus manos los puntos clave a tener en cuenta durante el partido.
No cabe duda que tiene unas buenas condiciones innatas tanto desde el punto de vista físico como mental pero desde luego la mayor parte lo ha adquirido a través de mucho entrenamiento, constancia y disciplina y es justo destacar el gran trabajo que realiza todo su equipo para mantenerlo en tan buen forma física y mental.
No sólo de Basket viven los Muchachuí.