martes, 2 de junio de 2009





EPISODIO SIETE



La Psicología de la Felicidad

Después del paréntesis de la semana pasada, en que nos aventuramos a relatar las peripecias vividas durante la boda de Geric, vamos a adentrarnos ahora en el mundo de la psicología de la felicidad con la ayuda de Mihaly Csikszentmihalyi. En su libro “Fluir” hace una gran contribución a la educación del público acerca del carácter positivo de los más profundos anhelos humanos.

Las teorías psicológicas clásicas suelen suponer que nos sentimos motivados bien por la necesidad de eliminar una condición desagradable como hambre o miedo o por la esperanza de algún tipo de recompensa futura, como dinero, poder o prestigio. Sin embargo, todo el mundo dedica grandes cantidades de tiempo a hacer cosas que resultan inexplicables a menos que asumamos que hacerlo es un disfrute en sí mismo. Los niños pasan gran parte del tiempo jugando y los adultos practican deportes, viajan, salen de fiesta, sin ninguna otra razón aparte del hecho de que dichas actividades resultan divertidas. Existen objetivos externos en todas estas actividades, por ejemplo podemos justificar la práctica del deporte para mantenernos sanos, pero rara vez son la razón principal. Realizamos dichas actividades porque la calidad de la experiencia mientras las desarrollamos es intrínsecamente gratificante.
¿Por qué resultan divertidas? Curiosamente todas las actividades gratificantes comparten algunas características comunes. Es más fácil fluir, es decir, entrar en ese estado de consciencia intrínsecamente gratificante, cuando nos hallamos activamente sumergidos en un empeño difícil, en una tarea que nos obliga a emplearnos a fondo, física o mentalmente. Puede suceder realizando cualquier actividad desde practicando windsurf hasta enseñando a nuestra sobrina las letras del alfabeto. Resulta que cuando los desafíos son elevados y se utilizan a fondo las habilidades personales, experimentamos este extraño estado de consciencia. El primer síntoma de que se está fluyendo es una concentración de la atención sobre un objetivo claramente definido. Nos sentimos sumergidos, concentrados, absortos. Sabemos lo que hay que hacer y obtenemos una respuesta inmediata acerca de cómo lo estamos haciendo. Incluso un trabajo generalmente aburrido, una vez que los desafíos se han equilibrado con las habilidades de la persona y que se han clarificado los objetivos, puede empezar a resultar emocionante y apasionante.
La profundidad de la concentración requerida excluye preocuparse acerca de cuestiones que pasan a ser temporalmente irrelevantes. Nos olvidamos de nosotros mismos y nos abismamos en la actividad. El uso apropiado de las habilidades ofrece una sensación de control sobre nuestras acciones, pero como estamos demasiado ocupados para pensar en nosotros mismos, no importa si controlamos o no. Solemos experimentar una sensación de trascendencia, como si se estuviesen expandiendo los límites del Yo. En esos momentos desaparece la consciencia del tiempo y las horas dan la impresión de pasar en minutos, sin que nos demos cuenta.
Ese estado de consciencia, que es lo que más se acerca a lo que pudiéramos llamar felicidad, depende de dos grupos de condiciones. El primero es externo. Algunas actividades son más susceptibles de producir fluidez que otras porque tienen objetivos concretos y reglas manejables, posibilitan el ajuste de las oportunidades de actuar con nuestras capacidades, proporcionan información clara acerca de cómo lo estamos haciendo y eliminan las distracciones y hacen posible la concentración. Los juegos o las actuaciones artísticas son buenos ejemplos de actividades en las que es fácil fluir.
El segundo grupo de condiciones que permiten fluir es interno, de cada persona. Algunas personas cuentan con la extraña habilidad de combinar sus capacidades con las oportunidades que les rodean. Se proponen objetivos que les resultan manejables incluso cuando no parece que puedan hacer nada. Son buenas a la hora de leer la retroalimentación que otras no pueden percibir. Pueden concentrarse con facilidad y no se distraen. No tienen miedo de perderse, por lo que su ego desparece fácilmente de la consciencia. Las personas que han aprendido a controlar la consciencia de ese modo cuentan con una personalidad fluida. No necesitan jugar para fluir; pueden ser felices incluso trabajando en una cadena de montaje o estando completamente aisladas.
Cuantas más experiencias de fluidez logremos introducir en nuestro trabajo y relaciones más felices seremos. No obstante, es una tarea complicada y más si tenemos en cuenta que el todo es mucho más que la suma de las partes. Para transformar la totalidad de la vida en una experiencia fluida unificada es necesario tener un sistema de significados que proporcione sentido al propio ser.
Firmado; Victor Roman

PARTIDO AMISTOSO MIERCOLES 3 DE JUNIO


Con el fin de preparar el crucial partido de este fin de semana ante Cabrillas la direccion tecnica del club a pactado un amistoso para poder entrenar como se ataca una defensa en zona,ya que los de Cabrillas al ser un equipo alto pero lento a la vez, solo pueden llevar a cabo dicha defensa.
Sera a las 8'45 en el Pabellon Universitario y con la indumentaria roja.
Por favor,confirmad vuestra presencia cuanto antes.

MU MU MUCHACHUI