Si algún personaje de dibujos animados se merece que le dediquemos una entrada en el blog Muchachuí ese es Bon Esponja. Es un fenómeno internacional, ha conquistado a los telespectadores más jóvenes de medio mundo y a los no tan jóvenes. Sin duda es uno de los iconos más relevantes del comienzo del siglo XXI. Esta esponja marina de color amarillo campa a sus anchas en la Televisión Digital Terrestre donde se ha convertido en el personaje que más audiencia atrae a esta plataforma. Su inagotable energía y optimismo y su más que peculiar sentido del humor le han convertido en una de las series animadas más seguidas.
La mayoría de los episodios transcurren en el fondo del océano Pacífico, en la ciudad submarina de Fondo de Bikini. La casa de Bob es una piña, donde vive con su mascota caracol Gary. Bob Esponja adora su trabajo como cocinero en el restaurante El Crustáceo Cascarudo y posee la habilidad de meterse en todo tipo de problemas sin quererlo. Cuando no está poniéndole los nervios de punta a Calamardo Tentáculos, su vecino calamar, Bob vive las más disparatadas aventuras con sus dos mejores amigos: el amigable pero tonto Patricio Estrella, una estrella de mar rosada y obesa; y Arenita Mejillas, una ardilla inteligente y fuerte, pero un poco presumida, que vive en el fondo marino en su casa, un domo de poliuretano bajo el mar. Arenita sale del domo con un traje parecido al de los astronautas.
Aun desarrollándose la historia bajo el agua, y poniendo burbujas alrededor de los personajes para recordárnoslo, normalmente se olvidan de este tema y los personajes no suelen flotar y tampoco sienten la presión del agua, e incluso vemos como utilizan aparatos electricos, llenan vasos con líquido, encienden fuego o se van a pescar a lagos.
La serie está pensada para público adulto así como infantil, aunque se incluyen bromas pensadas para ser comprendidas sólo por adultos. Bob Esponja y su amigo Patricio son personajes de aspecto infantil, pero que sin embargo son adultos, y muchos de los gags hacen referencia a ello.
Si Los Simpson son irreverentes; South Park, una serie escatológica y Padre de familia, corrosiva y políticamente incorrecta, la serie de Bob Esponja se la suele definir como ácida. Un adjetivo en primera instancia incompatible con el consumo infantil. Sin embargo, el absurdo bordado con una catarata de colores y personajes tan poco probables como encantadores, termina siendo lo más parecido a la fértil, riquísima e ilimitada imaginación de quienes todavía no buscan ningún punto de apoyo en lo "verosímil". Bob Esponja, el dibujo de Nickelodeon que acaba de cumplir su primera década, se ha convertido rápidamente en una de esas series "de culto" donde todos los famosos quieren estar: desde David Bowie hasta el primer ministro británico, Gordon Brown, hasta las niñas Obama (y su famoso papá). Las legiones de seguidores crecen en todo el mundo. Tanto, que este personaje cuadrado, amarillo, y de un optimismo a prueba de desastres, es el primer dibujo animado en tener su réplica de cera en el Museo de Madame Tussaud, en Nueva York. Y ya ha sido doblado a 25 idiomas en 170 países.
Ya que no puedo incluir vídeos de calidad os transcribiré un par de diálogos entre Bob y Patricio que ponen de manifiesto por dónde va la serie en cuanto a humor: En una escena, los dos amigos entran a la casa de Arenita y encuentran un video donde la ardilla explica que no debe ser molestada porque está hibernando; ellos, por supuesto, se aventuran más allá de la puerta y encuentran un extraño paisaje nevado dentro de la casa "¿Qué es esto?", pregunta Bob. "Es un vasto mundo giratorio de blanco placer brillante. Libera tus sensaciones con una cascada de suaves almohadillas de emoción que nunca has sentido antes", replica Patricio, no inspirado, sino repitiendo la leyenda de un envoltorio de caramelo. Otro episodio encuentra a Bob empeñado en bañar a Gary, su mascota caracol que se comporta como un gato. Y que no quiere saber nada. Bob primero ordena, después suplica, se enoja, hace chistes, intenta con hipnosis, hasta que cae en la más dura amenaza posible. Tomando un teléfono, grita delante de Gary: "¡Hola! ¿Hablo con el elegante restaurante francés? Aquí tengo un caracol que no quiere bañarse...".
Aun desarrollándose la historia bajo el agua, y poniendo burbujas alrededor de los personajes para recordárnoslo, normalmente se olvidan de este tema y los personajes no suelen flotar y tampoco sienten la presión del agua, e incluso vemos como utilizan aparatos electricos, llenan vasos con líquido, encienden fuego o se van a pescar a lagos.
La serie está pensada para público adulto así como infantil, aunque se incluyen bromas pensadas para ser comprendidas sólo por adultos. Bob Esponja y su amigo Patricio son personajes de aspecto infantil, pero que sin embargo son adultos, y muchos de los gags hacen referencia a ello.
Si Los Simpson son irreverentes; South Park, una serie escatológica y Padre de familia, corrosiva y políticamente incorrecta, la serie de Bob Esponja se la suele definir como ácida. Un adjetivo en primera instancia incompatible con el consumo infantil. Sin embargo, el absurdo bordado con una catarata de colores y personajes tan poco probables como encantadores, termina siendo lo más parecido a la fértil, riquísima e ilimitada imaginación de quienes todavía no buscan ningún punto de apoyo en lo "verosímil". Bob Esponja, el dibujo de Nickelodeon que acaba de cumplir su primera década, se ha convertido rápidamente en una de esas series "de culto" donde todos los famosos quieren estar: desde David Bowie hasta el primer ministro británico, Gordon Brown, hasta las niñas Obama (y su famoso papá). Las legiones de seguidores crecen en todo el mundo. Tanto, que este personaje cuadrado, amarillo, y de un optimismo a prueba de desastres, es el primer dibujo animado en tener su réplica de cera en el Museo de Madame Tussaud, en Nueva York. Y ya ha sido doblado a 25 idiomas en 170 países.
Ya que no puedo incluir vídeos de calidad os transcribiré un par de diálogos entre Bob y Patricio que ponen de manifiesto por dónde va la serie en cuanto a humor: En una escena, los dos amigos entran a la casa de Arenita y encuentran un video donde la ardilla explica que no debe ser molestada porque está hibernando; ellos, por supuesto, se aventuran más allá de la puerta y encuentran un extraño paisaje nevado dentro de la casa "¿Qué es esto?", pregunta Bob. "Es un vasto mundo giratorio de blanco placer brillante. Libera tus sensaciones con una cascada de suaves almohadillas de emoción que nunca has sentido antes", replica Patricio, no inspirado, sino repitiendo la leyenda de un envoltorio de caramelo. Otro episodio encuentra a Bob empeñado en bañar a Gary, su mascota caracol que se comporta como un gato. Y que no quiere saber nada. Bob primero ordena, después suplica, se enoja, hace chistes, intenta con hipnosis, hasta que cae en la más dura amenaza posible. Tomando un teléfono, grita delante de Gary: "¡Hola! ¿Hablo con el elegante restaurante francés? Aquí tengo un caracol que no quiere bañarse...".
Ya que esta semana el tema son los dibujos animados, en los comentarios podríais poner qué series de animación os han gustado más o las primeras que recordéis de la infancia.

