miércoles, 16 de junio de 2010

OPERACIÓN BATUECAS: La aventura continúa...


13:52h, abandonamos la tranquilidad de nuestro campamento base y emprendemos el viaje hacia “el chorro”. Hemos de salvar un gran desnivel remontando el curso del río hasta su nacimiento y partimos dejando atrás casi todo nuestro equipo de superviencia. Sandra y nuestro Sherpa se quedarán esperando nuestro regreso y custodiando a la criatura. Sin tiempo que perder Salvalocke encabeza la expedición y nos guía a través de una serie de senderos que se bifurcan constantemente. Disponemos de 3 horas para encontrar "el chorro" y regresar a la base. La amenaza de tormenta no es nuestra única preocupación, somos conscientes de que la aclimatación del Sherpa no es la óptima y dudamos que pueda aguantar mucho tiempo confinado en el campamento base.

Poco tiempo después de reiniciar la marcha surgen los primeros inconvenientes, somos atacados por una colonia de hormigas que se ceban principalmente en mi. Este hecho les resulta especialmente divertido al resto del grupo pero no tanto como para comentármelo. La verdad es que no me entero de nada y aguanto estoicamente las inyecciones de ácido fórmico de las hormigas como si fuesen inofensivas picaduras de mosquito. Espero que este chute accidental no altere la narración de los hechos.
A medida que avanzamos en el remonte del río vamos ganando altitud y podemos tener una mejor perspectiva del paisaje que nos rodea. Así surge, ante nosotros, en lo alto de un risco, un imponente abside excavado en la roca. Desde abajo divisamos una verja. Salvalocke nos comenta que hay pinturas y mensajes de los pobladores primitivos de las Batuecas en los lugares más inaccesibles de la sierra. A pesar de la dificultad que entraña y de no contar con el equipo adecuado decidimos subir hasta el ábside en escalada libre.

La verticalidad de la pared exigió concentración y esfuerzo máximos y después de superar algún saliente con pendiente negativa conseguimos llegar arriba y fotografiar los restos. En la instantánea que se muestra a continuación se puede observar cómo el musgo ha recubierto parte de la pintura, lo que impide interpretar adecuadamente el mensaje. Lo que sí que se ve con claridad es una estructura piramidal asentada en tres pilares. Tendremos tiempo durante el resto del camino para descifrar este curioso mensaje...

Después de descender del ábside retomamos nuestro camino. Siempre en cabeza, Salvalocke nos abre paso a través de un sendero que cada vez se difumina más y que nos lleva a un claro en la falda de la montaña dominado por pequeños helechos que en otros tiempos, ya lejanos, dominaron la tierra.

A pesar del calor y del cansancio acumulado la belleza de los parajes que atravesamos y el suave murmullo del agua al esquivar las rocas del arroyo nos mantiene en un estado de relajación que facilita mucho la marcha hacia "el chorro". Toda la paz y la tranquilidad que flota en el ambiente se esfuma de pronto coincidiendo con unas leves vibraciones que sentimos bajo nuestros pies, un segundo después escuchamos un estruendo "in crescendo" y cuando nos damos cuenta estamos en medio de una avalancha de rocas. Por fortuna conseguimos esquivarlas instintivamente y en cuanto la nube de polvo que acompaña a la avalancha se asienta subimos ladera arriba en busca de alguna explicación. Lástima que no tengamos fotos de esos angustiosos segundos. No obstante, descubrimos la causa del alud rocoso: al final de la ladera de la montaña que bordeábamos se alzaba una pared vertical de roca expuesta constantemente a las inclemencias climatológicas de la zona. La fuerza de la naturaleza no había tenido piedad y mostraba en sus continuas grietas los efectos de la erosión. La base de la pared estaba especialmente debilitada por lo que optamos por apuntalarla de inmediato. Aprovechando los troncos secos de árboles arrancados en pasadas avanlanchas improvisamos unas vigas para estabilizar en la medida de lo posible el precario equilibrio en el que se encontraban los salientes más peligrosos.

Emulando a Arnold Schwarzenegger en la película Comando transportamos los troncos desde la falda de la colina hasta la pared rocosa. Sí, estaban secos pero eran macizos, nada de atrezzo. En la siguiente foto podéis observar el resultado posando satisfechos después del trabajo bien hecho.

Los hechos que ocurrieron después serán expuestos en la tercera y última entrega de "Operación Batuecas". No os la perdáis...

"A quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco" Michel de Montaigne

7 comentarios:

  1. Bravo,bravo,bravo...ijijiji
    Enhorabuena Victor,genial de verdad.
    Permiteme decirte que te has equivocado de trabajo.Lo tuyo son las letras y no los numeros.
    Bueno,lo que importa es que nos vamos a hacer de oro con esta serie.
    Y no se porque me da que los productores se van a centrar mas en el personaje del super sherpa.
    Estoy deseando leer y ver la tercera parte en la que si me permites colaborar puedo suministrar interesantes instantaneas hasta ahora desconocidas.


    MU MU MUChachui

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  2. No lo permito, lo exijo!! Es prioritario disponer de esas imágenes...

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  3. a qué hora y dónde se entrena esta tarde?

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  4. A la 19:30h en Picasso.
    Sigo con molestias en el hombro, así que iré a Salas Bajas a correr...

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  5. Pues no se quien irá esta tarde a Picasso. Yo no voy. Pero como os juntéis tantos como el martes nos juntamos...

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  6. se conoce que sólo he ido yo...si hoy no jugaba nadie!

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  7. manda huevos.Lo siento Jose.la gente es poco seria.

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