
INTRAHISTORIA DE UNA BODA II
A las 19:00 horas partimos de la Ermita de laaVirgen del Puerto. Cobi había sido informado oficiosamente por parte del novio de que antes del comienzo del cocktail debíamos acometer otra misión. Los parámetros de la orden no estaban claros, sólo teníamos varias pala
bras en clave: marcos de fotos, director de hotel y madrinas y la ayuda de Vale, que desde ese momento quedó reclutado en nuestro comando en modo de prueba. Pero antes, debíamos llegar al Balneario. El comandante Blanco era optimista, delante de nosotros partía un convoy con invitados a la boda que muy probablemente tendrían nuestro mismo destino, pero yo sabía que un traslado de 20 km por carreteras desconocidas de la comarca del Jerte podría complicarse. Además, ya no contábamos con la brújula y nada más descender el puerto, en las rotondas de salida de Plasencia, perdimos la referencia visual del convoy que nos precedía. Intenté frenar el optimismo del Comandante Blanco, pero fue en vano, el aviso de mi compañero sobre el desvío que teníamos que tomar llegó tarde y nos pasamos de largo. Vale informó que el siguiente pueblo estaba a 5 km, con lo que tendríamos que hacer 10 km de mas. No podíamos permitirnos un retraso de 10 minutos, máxime sin haber decodificado adecuadamente los objetivos de la nueva misión. Por eso, cogí el primer desvío a la derecha por la entrada a una finca agrícola e hice un cambio de sentido un tanto forzado. A los pocos metros accedimos al desvío correcto. Ya habíamos establecido contacto visual con el Balneario, intenté acceder por otro camino, buscando diferentes vías de escape en caso de salida precipitada, pero fui persuadido por el resto del equipo.Ya en el Balneario, formalizamos la inclusión de Vale en nuestro comando con una sencilla ceremonia castrense -Allure-. El siguiente paso fue contactar con el director del hotel. Tras escuchar nuestra información en clave se mostró confuso, ¿intentaría ocultarnos algo?, pero acabó sugiriéndonos que visitásemos la carpa donde más tarde se celebraría el banquete. Nuestro informe meteorológico no se equivocó y comenzó a llover, primero sólo unas gotas y después un auté
ntico aguacero. El cocktail ya no podría celebrarse en los preciosos jardines del Balneario. Vale se mostraba preocupado por tal imprevisto. No dejamos que el ánimo de uno de los nuestros decayese lo más mínimo. Cobi lo reanimó con su particular sentido del humor y una sesión de fotos digna de los mejores books. Por cierto, aún no habíamos completado nuestra misión. Cuando reunimos todas las piezas, el rompecabezas adquirió sentido: se trataba de confeccionar dos portafotos con la imagen de los novios para regalárselos a sus madres. En tiempo record nuestro oficial de logística se apoderó de unas tijeras mientras yo encuadraba adecuadamente el perímetro a recortar y seguidamente ensamblábamos todas las piezas, embalamos los portafotos en sus cajas e incluso los envolvimos con papel de regalo. El resultado fue profesional, muy profesional.Tras completar con éxito nuestro cometido aguardamos pacientemente la llegada del resto de los invitados a la carpa custodiando permanentemente la puerta de entrada. Los cortadores del jamón llegaron, iniciamos maniobras de acercamiento y al final conseguimos probar el jamón. El jamón superó la prueba de nuestros paladares, pero a partir de ese momento la espera se hizo más pesada. Desde que probamos el jamón el tiempo comenzó a discurrir con una molesta lentitud.
A una hora indeterminada que no soy capaz de precisar dio comienzo el cocktail. En esos momentos recordé las palabras de Coach y las apliqué fielmente al territorio que ocupaba el ágape. Lo primero fue identificar a los camareros, bloquearlos y una vez hecho el suministro salir a la contra en busca del siguiente. Objetivos prioritarios: comer y beber. A los pocos minutos nuestro nivel de glucoalcohol en sangre era el óptimo y ya podíamos empezar a disfrutar del agradable ambiente que reinaba en la carpa. Durante el cocktail el comando se desintegró: Vale desapareció al inicio. Cobi y yo permanecimos unidos poco más, ya que enseguida comenzamos a integrarnos en otros
grupos siguiendo poco más que los caminos aleatorios que los camareros tomaban en su deambular por la sala cargados con las bandejas. Una de la veces me acerque al comando zamorano. Estaban de pie, en formación circular alrededor de un plato de apetitoso jamón. Disfruté de su amable compañía en lo que el suministro de jamón guardó una cierta regularidad. Después me uní al comando catalán, mucho más numeroso que el nuestro. El resto del tiempo hasta la cena lo pasé en compañía de Oriol y Aitor con las intermitentes visitas de Cobi. Los temas de conversación giraron en torno al vino, tengo que decir que el vino tiento del cocktail triunfó, y al carácter dual que tienen los seres humanos en cuanto a su personalidad.
Poco después nuestro comando se reagrupó y procedimos a tomar asiento en la mesa de la Mona Lisa. Los peores augurios se cumplieron, el resto de los componentes de la mesa se habían adelantado, habían ocupado las mejores posiciones y lo que es peor HABI
AN ROTO EL PROTOCOLO!! El mail que recibí de Gerard era claro al respecto indicando que debíamos ocupar las posiciones siguiendo el orden natural chica-chico-chica. No pudimos convencerles y abnegadamente ocupamos los puestos vacíos. La mesa quedó formada por las 3 unidades de nuestro comando, una pareja de novios amigos de Mónica, Marta, todos ellos también salmantinos, Vanesa Arehucas, la simpática canaria y otra chica de singular peinado. Enseguida nos dimos cuenta de que compartíamos mesa y mantel con las dos damas de honor de la novia que tan diligentemente se habían ocupado de la cola de su vestido. Sin duda, el que vistieran el mismo vestido afianzó nuestras sospechas.El estado de ánimo de la tropa era alto y por momentos crecía a la par que dábamos buena cuenta del menú e ingeríamos los distintos caldos que se nos ofrecían. La conversación se animaba por momentos, Cobi registraba, cual reportero del National Geographic todas las reacciones de los componentes de la mesa y en ocasiones también de la mesa presidencial. Con el Protocolo, ya roto, Cobi se despojó de su americana, incluso antes de que el novio hiciese lo mismo. Roberto y yo con protocolaria calma y algo de calor a que Gerard soltase un poco de lastre y decidiera quitarse su chaqueta. Durante la cena hicimos acopio de importante información de todos nuestros compañeros de mesa dejando que sobre nosotros recayera un cierto halo de misterio...
El resto de la cena siguió los mismos derroteros, solo un par de hechos son dignos de mención antes de que emprendiéramos el asalto a la barra libre. Por un lado, Cobi, en una improvisación estratégica cambió su asiento por el de Vale, rompiendo la configuración original de nuestra mesa. Ahora Vale se sentaba junto a Vanesa Arehucas y Cobi y yo volvíamos a estar reagrupados. Dudo que durase mucho. El siguiente hecho que quiero destacar es el momento en que mi compañero fue obsequiado con un regalo en alusión a su futura paternidad. Debió sentirse emocionado pues le dio un par de besos a Gerard, espero que Mónica no se llevase el apretón de manos.
La cena terminó tras ingerir los postres, el café y el chupito; pero antes de pasar a la barra libre el salón se oscureció y al fondo, un proyector nos llevó a la infancia de los novios. Chelo se había currado una presentación con todas las fotos de los novios a las que tuvo acceso. Cobi quedó impresionado y más tarde ampliaría información con la autora, intelectual y material, de aquel viaje al pasado de la feliz pareja.
Tengo que mencionar que una vez que comenzó el cocktail no puedo estar seguro de que los hechos que he mencionado guarden orden temporal natural ni sobre
su duración Yo creo que la explicación puede estar en que la carpa donde se celebró el banquete y la fiesta posterior estaba iluminada co n luz artificial y la falta de cambios en la intensidad de la luz me afecta en la correcta percepción del paso del tiempo. Esto o que el alcohol empezaba a influenciarme. Lo cierto es que la fiesta comenzó, el comando quedó formado sólo por dos miembros: ViKThor y Cobi. A Vale lo “perdimos” nada más acabar el banquete. Lo vimos ocasionalmente charlando animadamente con V. A. y en cierto momento, que no puedo precisar, dejamos de verlo. En modo alguno estoy insinuando que Vale abandonara la fiesta sin despedirse, este hecho pudo muy bien producirse, lo cierto es, que no lo tengo registrado en mi memoria.
Después de recoger el primer cubata en la barra, serían cerca de las 2 de la mañana, aproximadamente decidí dirigirme a la pista de baile. Decidí ir sólo pues en ese momento el comando estaba desintegrado, sin embargo estoy seguro que no llegué a
la pista de baile hasta las 4 a.m. Antes de llegar a la pista me encontraba charlando de cualquier tema con alguno de los catalanes, sobre todo Oriol y también Jordi, el cubata se acababa y tenía que dar media vuelta o tenía que ir al servicio. Creo que sólo llegué a pisar una vez la pista de baile antes de las 4 a.m. y fue para despedirme de Gerard y Mónica que se retiraban a “descansar”. Durante esas 3 horas aproximadamente no puedo detallar las andanzas de Cobi, como tampoco puedo precisar las mías propias. Aseguro que no abandonamos la Carpa en ningún momento, aunque ciertamente alguno de nosotros lo intentó con desigual éxito. Recuerdo que poco antes de abandonar la Carpa por la puerta de
salida alguno de los componentes del comando Catalan, Angel fuiste tú, intentaba, sin éxito, acceder al exterior atravesando la pared de lona de la carpa. El final de la fiesta se acercaba y debíamos recuperar el material de filmación, algo de bebida para el resto de la noche, la botellita de vino con que nos obsequiaron a todos los invitados varones,... Resultará bastante cómico observar (puesto que está grabado), a Cobi buscando su cámara de fotos mientras yo le digo que ya se la he dado, al mismo tiempo que la cámara grababa toda la escena desde una mesa a menos de metro y medio.La fiesta había acabado. El comando muchachuí se encontraba muy hermanado al grupo de los catalanes, por lo que la fusión era inminente. Tras abandonar la carpa y en señal de amistad Cobi ofreció nuestra inmaculada habitación para celebrar el primer paso de un vía crucis que comenzaría justo en ese momento. Seguidamente nos encaminamos hacia la habitación 121 del Balneario un grupo de personas constituido por: Xavi, Uriol, Sonia, Angel, Cobi y yo mismo, aproximadamente. Cobi y yo despejamos un poco las camas y el resto se ocuparon de despejar nuestro minibar. El hilo musical del hotel no nos convenció y probamos con los canales temáticos de la TV. La estancia fue tranquila y la luz de nuestra habitación no consiguió molestarnos en exceso. Agotado el minibar poco más podíamos hacer en nuestra habitación, por ello, decidimos encaminarnos silenciosamente hacia la habitación de Jordi. El silencio, en la operación salida, duró lo que tardamos en abandonar la 121. Durante el trayecto hasta el ascensor quisimos compartir nuestra alegría con el resto de huéspedes del hotel, así que educadamente procedimos a llamar a sus puertas para invitarles a compartir tan agradables momentos. El cansancio, sin duda, fue lo que les impidió unirse a nuestra procesión. Eso, o que el único ídolo al que en esos momentos adorábamos en nuestro peregrinaje por los pasillos del hotel era el alcohol, a falta de otros tótems, que ya empezábamos a añorar. Yo creo que fue de camino a la habitación de Jordi cuando decidimos, no creo que de forma unánime pues en esos momento nuestro grupo era más bien un rebaño con alguna oveja en el lugar del pastor, realizar una visita de cortesía a la
suite nupcial. ¿Llamó la atención alguien de que quizás ese no sería el mejor momento? Sinceramente no lo recuerdo. La idea de nuestro pastor fue acogida con alborozo por todo el rebaño. Quisimos subir en ascensor pero, al parecer, había que tener una llave para tal operación. Lo mejor sería buscar las escaleras de incendio ya que intentar sabotear el mecanismo del ascensor hubiera resultado una tarea harto difícil. Subimos al tercer piso y divisamos la puerta de la suite nupcial. El único equipo que llevábamos era un vaso con muy poco alcohol y tabaco. Echando la vista atrás la que podríamos haber liado de haberlo planificado con la suficiente antelación. No sé si conseguimos o no despertar a la feliz pareja, si bien lo intentamos con esmero. Ahora, con la calma que da la distancia, celebro enormemente, siempre poniéndome en el lugar de los novios, el que no nos abrieran la puerta ya que no íbamos con intenciones de que la visita fuese corta y menos conociendo de primera mano, por Cobi, las dimensiones galácticas del lecho nupcial. La puerta no se abrió, tampoco notamos movimiento en su interior, por lo que optamos por dejar una nota diciendo que habíamos estado allí. No teníamos bolígrafo, papel sí pero quizá lo necesitáramos luego, de ahí que tuviéramos que improvisar una nota con los medios a nuestro alcance. Jordi acercó el extintor lo más que pudo a la puerta ya que estimó que la distancia a la que se encontraba no era segura. Cobi descolgó un cuadro de la pared y lo puso justo al lado y para poner la guinda en esta espontánea composición artística arrastró la pesada maceta hasta la puerta. Seguramente nuestra intención era dificultar la salida de los novios al exterior de la suite y seguramente no caímos en la cuenta de que la puerta habría hacia el interior. Si hubiésemos estado más concentrados hubiésemos tenido que proceder al sellado de la puerta como dios manda, con tacos de madera metidos a golpe de martillo.
Ahora sí podíamos bajar a la habitación de Jordi y comprobar el estado de su minibar. Amablemente nos abrió la puerta de su habitación y amablemente nosotros la okupamos. Mientras algunos se ocupaban de liar cigarrillos de tabaco, seguramente marroquí, otros intentaban darle un aire más recogido a la habitación de Jordi. Lo primero fue disminuir la luminosidad de las lámparas, teniendo en cuenta que Jordi no las necesitaría para dormir, algún iluminado o dos, se deshicieron de las bombillas arrojándolas al exterior. NOTA: Craso Error!! No se pueden dejar pistas de forma tan descarada, a no ser que se trate de la habitación de una tercera persona. El acondicionamiento de la habitación no acabó ahí. Cobi, creo que inconscientemente, roció una de las paredes con cocacola a presión. La impresión que dejó sobre la pared definía perfectamente la trayectoria que el líquido había seguido desde el casco, pero había una discontinuidad. Algo se había interpuesto entre la pared y la botella de coca cola. Jordi, con las facultades físicas algo mermadas no puedo evitar la ráfaga de gas de coca cola a presión. Es de agradecer el buen talante que demostró a la hora de aceptar con deportividad tal suceso. No obstante, no quedó contento con la forma que adoptó la coca cola sobre su pared y decidió repartir la mancha por el resto de la pared con la ayuda de una toalla.
Sería muy difícil que alguien ofreciese generosamente su habitación para compartir el contenido de su minibar de nuevo. Por ello no nos quedó más remedio que trasladarnos a la terraza del hotel a tomar el fresco, por que bebida ya no teníamos y lo que es peor no teníamos posibilidad de conseguirla. Se barajaron toda serie de opciones: desde bañarnos en pelotas, retirando previamente la lona que la protegía, hasta darnos alguna vuelta por los alrededores probando los coches del parking hasta irnos de fiesta a Plasencia. Oriol se presentaba voluntario para dicha misión ya que al no tener carnet de
onducir a él no podrían quitarle puntos si la Guardia Civil nos paraba. Su argumento, en aquellos momentos, nos pareció lógico; sin embargo fue desestimado.
Cada vez que pasábamos por la recepción del hotel, el recepcionista nos miraba con suspicacia, si no miedo. En aquel momento éramos cinco, estábamos sedientos y
pronto caeríamos victimas de la desesperación. Antes de llegar a ese extremo, encabecé una expedición pacífica para parlamentar con el recepcionista, me acompañó Angel. El objetivo era persuadir pacíficamente al recepcionista de la conveniencia de darnos algo de beber y/o comer pues el ánimo de la tropa estaba decayendo y no nos vendría nada mal algo que llevarnos a la boca. Al final la diplomacia dio sus frutos y obtuvimos 5 cervezas y 3 bolsas de aperitivos. Realmente creímos que dicho alijo era gratuito pues nos extrañó que nos solicitase el número de nuestra habitación y el nombre. Intuí que podría haber algún problema por lo que decidí adelantarme con las provisiones y dejar que Angel lidiara con el recepcionista. Angel hizo lo todo buen huésped habría hecho, dio el número de su habitación y su nombre, lástima que en ese momento no recordase perfectamente dicha información. Al final las bebidas bien pudieron quedar en el debe de la habitación 150 que espero no estuviera ocupada por Jaime Gutierrez, pues tendría difícil explicar tal coincidencia.Con cinco cerbeza y tres bolsas de bocabits en nuestro poder, la calma se adueñó de nuestro grupo durante casi 15 minutos. Estábamos en la terraza del hotel, éramos cinco, pero uno de nosotros solo estaba físicamente, su espíritu volaba libremente, sin las ataduras de su cuerpo mortal. Es decir, Jordi estaba grogui. Acabábamos de perder una unidad más. Y por si fuera poco en ese preciso instante se dispararon de forma “automática” los aspersor
es del jardín. Tuvimos que abandonar la posición de forma precipitada pero sin olvidarnos del compañero caído que permanecía bajo el fuego de aquellos aspersores inclementes. La verdad es que sólo le mojaban de refilón por ello Cobi, seguramente para ayudarle a despejarse, orientó uno de los aspersores directamente hacia nuestro compañero. Tras esto le apartamos lo justo para que no se calase de forma total. Otra vez nos comportamos como un grupo unido y solidario.Yo creo que fue después de tomar las últimas cervezas, gentileza de Jaime Gutiérrez, cuando hicimos una nueva expedición por el hotel, que a la postre sería la última. Deambulamos por los pasillos de las diferentes plantas; sólo nos faltó comprobar la capacidad de absorción de la moqueta de los pasillos, o no? No lo sé. Lo que sí sé es que nos encontrábamos muy cerca de nuestra habitación y en ese instante quedó disuelto el comando y creo que todos regresamos a disfrutar de un merecido y apacible descanso...
Firmado;Victor Roman
Mi mas sincera enhorabuena compañero de mision del jerte.Cuando leo tu cronica vuelvo a revivir dicha mision y los Muchachui que tenian otro cometido pueden hacerse una perfecta idea de como transcurrio nuestra incursion en tierras Extremeñas.
ResponderEliminarFue un verdadero placer y espero que sea la primera de muchas.
Un abrazo; Del numero 5
MU MU MUCHACHUI
Agradezco tus palabras Presidente. Solo quiero añadir aquellas palabras que siempre recordaba el Coronel Hannibal Smith: me encanta que los planes salgan bien...
ResponderEliminar