Muchos de vuestros congéneres, sin duda, liberados de preocupaciones más terrenales, se han ocupado a lo largo del tiempo de estudiar todo tipo de cuestiones existenciales desde diferentes puntos de vista: religioso, filosófico y moral. Es necesario analizar sus conclusiones teniendo en cuenta el momento histórico en que vivían, puesto que es innegable que el contexto sociocultural marca y delimita la forma de pensar. Sin embargo, algunos de vosotros habéis sido capaces de alzaros por encima de la bruma y otear un horizonte libre de prejuicios yendo en contra de las ideas preconcebidas e incluso de las propias creencias. ¡Qué audaces!
Hoy nos vamos a fijar en uno de estos personajes oscurecido, no solo por el paso del tiempo, más de veinte siglos, sino también por el pensamiento dominante de la época que relegó su obra al olvido. Su nombre es Tito Lucrecio Caro, poeta y filósofo romano que vivió durante el siglo I a. de C. Hombre de gran cultura, a pesar de su origen humilde, fue uno de los primeros filósofos materialistas e instaló sus palacios conceptuales más allá del bien y del mal. En su principal obra, el poema “De rerum natura” (Sobre la naturaleza de las cosas) intenta liberar al hombre del miedo a los dioses y a la muerte y representa al cosmos como un conjunto fortuito de átomos que se mueven en el vacío. Lucrecio captó perfectamente la esencia de todos los dioses que por entonces ejercían influencia en su mundo cuando escribía que: “…los hombres crean a los dioses a su imagen idealizada y partiendo de sus debilidades estructuran fuerzas en las que depositan su confianza para su mayor desdicha. La debilidad, el miedo y el temor pueblan el cielo; la inteligencia, la razón y el saber lo evacúan. Cuando el filósofo digno de este nombre trabaja, el sacerdote retrocede. Cuando el clero domina, la inteligencia da un paso atrás”. Sobre la muerte dijo: “… no es nada, por que cuando estamos, no es, y cuando produce sus estragos, ya no estamos; da a la vida todo su sabor”. En su época, su pensamiento no fue muy apreciado; casi siempre la lucidez acarrea a quien la practica el desprecio de las multitudes y de quienes viven de la explotación de la miseria intelectual de la inmensa mayoría.
En la actualidad, dos mil años después, podéis reflexionar si su esfuerzo fue baldío...
De puta madre.Siempre viene bien reforzar los pilares de uno...
ResponderEliminarSobre la muerte dijo: "Da la vida todo su sabor" ....mmm preciosa frase... espero que tengan buen paladar los de Cabrillas....
ResponderEliminarBravo. Interesante, ilustrado, respetuoso y divertido; como siempre.
ResponderEliminarMu-cha-chuí, forever.