viernes, 24 de abril de 2009

POR ABAJO...

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La semana pasada hablábamos de la zona noble de la ACB. Pues bien, ahora toca comentar la zona baja de la tabla. Digo zona baja por situarnos, porque de baja no tiene nada. Más bien deberíamos referirnos a “la mitad baja” de la clasificación, ya que del puesto 11º (Granada) al 16º (Murcia) únicamente hay tres victorias de diferencia.
Quizá más negro lo tiene el Vive Menorca, descolgado a dos partidos de la salvación, aunque no lo tiene imposible. La verdad es que el gran Imbroda no está teniendo suerte los últimos años (recordad temporada pasada: descenso con Pucela). También es verdad que llega de apagafuegos en medio de un infierno.
Llama la atención el caso de dos clubes: Estudiantes y Cajasol de Sevilla.
El histórico club del Ramiro de Maeztu se encuentra 15º, a una victoria de la zona roja. El Estu anda últimamente acostumbrado a luchar hasta la última jornada por mantenerse en la ACB, algo inusual en lo tiempos de Herreros, Jiménez, Pinone…Pero Estudiantes es algo más que un club, por eso seguramente siempre acaba salvándose, aunque el que juega con fuego…
El otro caso llamativo es el del Cajasol. Hace unas pocas jornadas era el candidato número 1 a competir el año que viene en la LEB oro. Hasta que aterrizó en Sevilla un tal Tucker, Clay Tucker. Desde que el americano cruzó el Guadalquivir el balance del equipo del ex CBS Pedro Martínez es de 6 victorias por 1 derrota. Racha que sirve a los andaluces para dejar el farolillo rojo por una cómoda (relativamente) 12ª posición. Hay que destacar también la incorporación del joven Xavi Rey, cedido por el Barça (está el juego interior del Barça para dar paso a la cantera…). El catalán está destapándose como un pívot de garantías para la ACB (de nuevo gran noticia para el baloncesto nacional).
Otro histórico que le toca sufrir: el CAI Zaragoza. Los aragoneses tenían muy buena pinta a principio de temporada, con una plantilla muy compensada y con grandes jugadores. Sin embargo, las cosas no han ido bien y, pese a los cambios (Alberto Angulo como entrenador, y fichajes como Loren Woods o Zizic), se encuentran hoy en día en posición de descenso. Y como a perro flaco todo son pulgas, va y se lesiona para el resto de la temporada su estrella, el argentino Quinteros.
Pues bien, esto está que arde. Asique el que no entregue hasta la última gota de sudor y talento el año que viene no estará entre los mejores.Suerte y que baje el peor.
Firmado; Jose Antonio

EPISODIO UNO

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Muchos de vuestros congéneres, sin duda, liberados de preocupaciones más terrenales, se han ocupado a lo largo del tiempo de estudiar todo tipo de cuestiones existenciales desde diferentes puntos de vista: religioso, filosófico y moral. Es necesario analizar sus conclusiones teniendo en cuenta el momento histórico en que vivían, puesto que es innegable que el contexto sociocultural marca y delimita la forma de pensar. Sin embargo, algunos de vosotros habéis sido capaces de alzaros por encima de la bruma y otear un horizonte libre de prejuicios yendo en contra de las ideas preconcebidas e incluso de las propias creencias. ¡Qué audaces!
Hoy nos vamos a fijar en uno de estos personajes oscurecido, no solo por el paso del tiempo, más de veinte siglos, sino también por el pensamiento dominante de la época que relegó su obra al olvido. Su nombre es Tito Lucrecio Caro, poeta y filósofo romano que vivió durante el siglo I a. de C. Hombre de gran cultura, a pesar de su origen humilde, fue uno de los primeros filósofos materialistas e instaló sus palacios conceptuales más allá del bien y del mal. En su principal obra, el poema “De rerum natura” (Sobre la naturaleza de las cosas) intenta liberar al hombre del miedo a los dioses y a la muerte y representa al cosmos como un conjunto fortuito de átomos que se mueven en el vacío. Lucrecio captó perfectamente la esencia de todos los dioses que por entonces ejercían influencia en su mundo cuando escribía que: “…los hombres crean a los dioses a su imagen idealizada y partiendo de sus debilidades estructuran fuerzas en las que depositan su confianza para su mayor desdicha. La debilidad, el miedo y el temor pueblan el cielo; la inteligencia, la razón y el saber lo evacúan. Cuando el filósofo digno de este nombre trabaja, el sacerdote retrocede. Cuando el clero domina, la inteligencia da un paso atrás”. Sobre la muerte dijo: “… no es nada, por que cuando estamos, no es, y cuando produce sus estragos, ya no estamos; da a la vida todo su sabor”. En su época, su pensamiento no fue muy apreciado; casi siempre la lucidez acarrea a quien la practica el desprecio de las multitudes y de quienes viven de la explotación de la miseria intelectual de la inmensa mayoría.
En la actualidad, dos mil años después, podéis reflexionar si su esfuerzo fue baldío...